domingo, 16 de octubre de 2011

Recibiendo al otoño

Si bien es cierto, que a medio día y al sol, se está todavía en camiseta y pasando calor, es obvio que estamos en otoño: las noches y mañanas ya son considerablemente frescas, los días son más cortos, los niños ya están hartos del cole (y cada vez lo estarán más si siguen los recortes en educación) y a nuestro alrededor, los catarros se reproducen como hongos.
Hay que tomar medidas entonces, porque disfrutar de una buena salud y de energía es la mejor manera de afrontar la melancolía que trae la caída de las hojas y el alejamiento de esas maravillosas vacaciones veraniegas.
Para mí el año empieza en septiembre, pero con los coletazos todavía vivarachos del verano, el mes se me pasa rápido, así que es en octubre cuando me llegan las ideas de planes para la próxima temporada, las reflexiones retrospectivas existencialistas y los buenos propósitos. Y son estos propósitos lo que interesa para este blog porque la mayoría de ellos tienen que ver con seguir mejorando mi salud, mi aspecto y condición física y mi disfrute con la comida y de la vida en general.
Para empezar, hay que volver a lo básico:
  • Comer bien.
  • Hacer ejercicio.
  • Aprovechar el sol y estar al aire libre lo máximo posible.
  • Descansar bien.
  • Ser feliz.
Tan sencillo de enumerar como complicado de aplicar.

Se pone el verano, así que ponte las pilas.

Para empezar con esa semidepresión que nos cae encima como las hojas de los tilos y plataneros en los bulevares, en general se mete la pata entera en la estúpida trampa de envenenarse para olvidar. Nos entregamos a toda clase de efímeros e insalubres placeres palatales y por lo tanto descargamos dentro de nuestro cuerpo/templo toneladas de azúcar, harinas y grasas vegetales de las chungas, mezcladas en diversas formas como bollería industrial, marranadas metidas en bolsas de tonos chillones, cutrehelados que nos hacen sentir la ilusión de un verano todavía presente aunque agonizante o demás ponzoñas. También nos podemos dar más a la bebida, pero apartando el tinto, el blanco y las esporádicas cañas para dejarnos llevar por la atracción colorista de los infames cubatas, con esos refrescos que llevan entre 17 y 22 gramos de azúcar por botellín (sabed que un azucarillo suele llevar entre 7 y 8 gr. de azúcar, así que hasta tres entrarían en 20 cl. de líquido, probad a diluir en un vaso con de esta cantidad agua aquella cantidad de azúcar...). Como además el calor ya no reconforta ni tarde ni temprano, se nos van esas alegres ganas de salir a hacer deporte que nos hacían cosquillas en los pies durante el verano... En fin, que la lista continúa y cada uno tiene sus socarronas bestias negras escondidas tras las cortinas del abandono y la pereza haciendo la fiesta por el mal rato que a la postre (¡ojo con los postres!) nos van a hacer pasar...
Así que lo mejor para defenderse es atacar:
  • Salid a llenar el carro de la compra de verduras y frutas frescas, ecológicas siempre que podáis, de rico pescado salvaje, de gozosos y supernutritivos huevos de corral, de carne roja y socorrido y sabroso pollo. Preparad una buena provisión de caldo para reconfortaros, supermineralizaros, colagenizaros y relameros en las frescas noches otoñales. 
  • Mañana mismo al gimnasio y volved a lo básico, dejando de lado poleas absurdas y molonas y disfrutando con las enormes recompensas de las dolorosas sentadillas, pesos muertos, fondos y dominadas. O apuntaos a alguna nueva actividad, probad un arte marcial...
  • Sacudíos el frío de la tarde o la mañana saliendo a trotar o a hacer sprints al parque.
  • Sentaos en una terraza soleada al mediodía disfrutando de unas aceitunas mientras enseñáis toda la piel que podáis al astro rey para que os regale cantidad de protectora y reforzante vitamina D.
  • Coged el tren, el coche o la bici el fin de semana, los puentes o días libres y pasead bajo las hayas amarillas, los álamos ocres o los arces rojos del monte que más cerca os quede de casa.
  • Abrid una buena botella de vino y brindad por la vida con vuestra pareja, familia, amigos, vecinos o con vosotros mismos.
  • Acurrucaos como niños perezosos debajo del (ya casi necesario) edredón, dejad la habitación completamente a oscuras, abrid un poco la ventana para que fluya el aire fresco durante la noche, apagad el móvil y entregaos con placer al bálsamo reparador de 7 u 8 horas de sueño.
  • Y sonreíd. Sonreíd al conductor del bus, a la señora que está delante de vosotros en la cola del super, a los compañeros de oficina, a los vecinos, al más de medio millón de personas que ayer marchó en Madrid (o donde quiera que viváis) por un cambio global. Sonreíd y la vida os sonreirá de vuelta.
Love,
Nach

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viernes, 7 de octubre de 2011

¡¡¡GRACIAS!!!

Pues lo conseguí, queridos lectores... ¡¡¡¡He ganado el concurso!!!! Sin duda gracias a vuestros votos, enlaces, facebuquismos y demás actos se apoyo, porque le he sacado 200 votos al segundo, ¡toma!.
Muchísimas gracias a todos y perdonad por la brasa y urgencia del anterior artículo y por pedir desde mi blog que me hagáis favores en vez de dar info y recetas que es para lo que está este espacio.
El premio que me corresponde: Básicamente 7 libros de cocina saludable y estilo de vida primal (material para el blog, ¡bien!), un pack de botes llenos de multivitaminas, minerales y proteínas (todo muy saludable, claro), una bolsa que se llena de arena y sirve para hacer el bestia y ponerse torete y, lo más jugoso, que no podré disfrutar por no vivir en los USA, salmón salvaje y una especie de cecina ecológica. Me lo sustituiran por algo equivalente, dicen.
Vamos que rico no me hacen pero entretenido estaré un rato. También creo que guardaros una cucharada de proteína whey a cada uno va a ser complicao, pero desde luego os debo un voto on-line para cualquier concurso, por absurdo que sea...
Espero que al menos os hayáis echado unas risas con el vídeo y que os guste la receta de Tataki, que es facilísima y super resultona.
De nuevo: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MIL GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pichando aquí, si os interesa, podéis ver la página con los resultados finales.
Love y salud,
Nach

jueves, 6 de octubre de 2011

Tataki de bonito con gazpacho

Ando un poco díscolo últimamente con el blog, lo sé...
Pido disculpas, tengo muchas cosas en ciernes.
Una de ellas: mi primera videorreceta, ¡toma! En inglés, ¡toma. toma! Y para un concurso, ¡toma, toma, toma!
La cosa es que Mark Sisson y su estupendo blog del que ya he hablado aquí, están venga a organizar concursos, uno de ellos, el que me/nos atañe, un concurso de recetas "primal" (un rollo muy paleoespartano, por resumir). Y me dije yo, hombre, uniendo mi vocación cocinero-saludable-gourmetera con mis pocos talentos (dado lo "estalentao", viva Aragón, que soy) puedo lanzarme al tema.
Y lo hice.
Y vaya, tú, qué cosas que soy uno de los 4 finalistas y en el momento en el que redacto estas líneas, estoy ¡¡¡¡¡¡¡EL PRIMERO, a sólo siete votos de ventaja del segundo!!!!!!!
Son muy pocas las horas que quedan para que se anuncie el ganador y, MUY IMPORTANTE: el voto es público y la diferencia horaria con California ya no sé si me favorece o me perjudica, así que al turronovich:
¡VOTADME, OH, AMADOS E IDOLATRADOS LECTORES!
¡Y HACEDLO YA!
Aquí tenéis el enlace y sabed que la receta es Tuna Tataki with Gazpacho (Tataki de bonito con gazpacho, sí, el gazpacho ya conté como lo hago en este blojjj):

Pincha sobre esta línea para ir al enlace y votarme.

Y una vez hayáis votado, directamente allí, yendo a YouTube o aquí debajo, veis la receta.
Espero que os guste y, sobre todo, que después del soponcio de verme hacer el mandril de semejante forma no decidáis dejar de leerme... Que sepáis que las anotaciones tienen que estar activadas en YouTube para ver los subtítulos en español. A los que pilotéis algo de inglés, adelante sin ellas, el mío no es precisamente de Oxford, ejem... Gracias mil por adelantado.



NOTA: Actualización posterior ¡Y mil gracias porque gané el concurso!
Aquí la página del concurso.
Aquí mi post de agradecimiento.

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jueves, 15 de septiembre de 2011

Pez mantequilla en salsa teriyaki con pisto

Bueno, siento el retraso, ya que suelo publicar los lunes, pero es que este lunes cumplía 33 tacos y me di el día libre del blog(s). A cambio, hoy estaba inspirado y he improvisado esta receta Jackelin (leer: "yaquelín", de ya-que-lim-pio-la-nevera) que ha salido muy rica y hete aquí que la comparto.
Es bastante difícil encontrar pez mantequilla, pero mi amada me consiguió casi cuatro kilos del delicioso bicho y como casi siempre nos lo comemos crudo, quería probar algo nuevo.
La salsa teriyaki va bien con casi todo y, en cuanto a los peces, con el que más se usa es con atún o bonito, pero me apetecía intentarlo con un pescado blanco por el contraste de color. Ha funcionado de maravilla, así que os animo a hacer esta receta con lo que os apetezca, además de con atún, seguro que triunfa también con merluza o bacalao, por ejemplo.
La guarnición es de lo más sencillo y mantiene el rollo marinero. Como el pisto es tan rico y agradecido, que lo mismo le cae bien un huevo que una lata de atún, he juntado los dos conceptos: huevo y mar (esto lo aprendí en un buen restaurante, eh, no soy tan genial...) y le he puesto unas huevas de lubina salvaje que tenía congeladas (valdrían cualesquiera, que no las tire el pescatero cuando el bicho que compréis lleve y las congeláis hasta que llegue la ocasión).
Ingredientes para dos personas, enamoradas o no:
  • Pescado en salsa teriyaki:
    • Pez mantequilla (u otro pez, 2 tacos 150 gr. c/u sin espinas y sin piel si es atún).
    • Pimienta negra recién molida.
    • AOVE.
    • Salsa de soja (1/2 tazita café).
    • Vino blanco (1/2 tazita café).
    • Vinagre de arroz (1/4 tazita café).
    • Azúcar moreno (1 cucharadita rasa café)
  • Pisto con huevas.
    • Cebollita francesa o chalota (3).
    • Patata (1 pequeña).
    • Pimiento rojo (1 trozo pequeño).
    • Calabacín o berenjena (1 trozo pequeño, yo no tenía y puse más patata).
    • Ajo (1 diente).
    • Tomate maduro (1).
    • Huevas de pescado crudas.
    • Mantequilla (1-2 cucharadas).
    • Pimienta negra recién molida. 
    • Sal marina.
    • Perejil.
Se ve un poco chungamente, pero está cojonudo. Palabra.

Preparación del pez en salsa teriyaki:
La auténtica salsa teriyaki lleva salsa de soja, sake, mirin (dos tipos de vino de arroz) y azúcar, mi versión, en lugar del sake y el mirin, lleva un poquito de vinagre de arroz y vino blanco (en este caso le puse verdejo, sería más parecida a la original con un vino más dulce, pero a mí los blancos dulces como que no, sobre todo teniendo en cuenta que una vez echo a la sartén el chorrín que precisa la receta de turno me suelo pimplar el resto de la botella comiendo, compartida, of course) y en cuanto al azúcar, ese veneno mortal, mortal, mortal, pues diré que por algo esta entrada lleva la etiqueta que lleva, que una cucharadita rasa para dos no es algo que mate y en cuanto al hecho de que haya azúcar, aunque sea moreno, en la despensa de mi casa, sólo alegaré que ya estaba allí cuando llegué. Quizá se podría poner miel, pero daría un punto ácido al asunto, no sé...
Bueno, al tema: se pone la salsa de soja, el vino, el vinagre y el azúcar en una sartén, se lleva a ebullición y se baja al mínimo para que vaya reduciendo con algún meneo esporádico. Así de fácil.
Una vez tenga consistencia casi de caramelo, sacamos la salsa a un recipiente hondo y embadurnamos en ella el pescado empimentado (nada de sal, que la soja sala un huevo) y lo dejamos ahí dándole una vuelta de vez en cuando para que empape bien, por lo menos media hora.
Pasado el rato de marinado, simplemente hay que marcar el pescado en una sartén o plancha antiadherente con dos gotas de aceite. Fuego fuerte, por todos los lados y poco rato.
Yo el pez mantequilla lo tenía congelado y si tenéis pavor a los anisakis, os recomiendo que congeléis al menos 24 horas, porque por dentro va a quedar prácticamente crudo. También podéis pasarlo más, pero no quedará igual de rico y jugoso, advertidos quedáis.
La salsa que sobra la reservamos para mojar en ella después. Y para servir mola darle un corte o dos al taco para que se vea el interior blanco en contraste con la corteza brillante y color caramelo.

Preparación del pisto:
Picamos el ajo y cortamos en daditos pequeños todas las verduras, salvo el tomate, que rallaremos y reservaremos para el final, y las ponemos a pochar en una sartén con una cucharada generosa de mantequilla (también vale AOVE, pero con las vitaminas de la mantequilla le sacaremos más partido a los minerales de las verduras). Mola darle fuego vivo al principio para que doren un poco, removiendo bien para que no se agarre, luego bajamos el fuego y añadimos la pimienta, pizca de sal y dos pizcas de perejil (sí, el de todas las salsas), seguimos pochando, vigilando que no se pegue y cuando se esté quedando seco añadimos el tomate rallado y seguimos pochando. Las verduras tienen que quedar blanditas (ojo con la patata que le cuesta) y si se nos queda muy seco el invento, le podemos poner un poco de agua (poner mucho aceite o mantequilla desde el principio también lo arreglaría, pero el plato quedará más potentorro). En los últimos 5-10 minutos, rompemos la bolsa de huevas y se la añadimos al asunto, dando bien de vueltas. La membrana de la bolsa quedará arrugada pero localizable en medio de las verduras, así que la podemos retirar para que no enfeezca (¡toma verbo inventao!) la presentación.
Notas:
  • Perdonad que no haya foto de los ingredientes y que la del plato esté algo oscura, pero es que la cosa ha sido improvisada y por un lado, la cámara estaba sin batería y he usado un móvil y por otro he decidido publicar esta receta, que era un experimento, una vez hecha.
Nutrición:
  • Aunque la receta tenga un pelín de azúcar, mucho más importante es que lleva también un superalimento: las huevas de pescado, esas bolsitas explosivas son de lo mejor que puede uno llevarse a la boca para invertir en salud. Además de tener un sabor exquisito, van cargadas de minerales, ácidos grasos omega-3, vitaminas liposolubles A y D e hidrosulobles del grupo B y hasta vitamina C. Por lo demás, este plato lleva bastante de todo y casi todo sanísimo, podéis consultar recetas con ingredientes parecidos (arroz negro, tartar de atún, rollitos de gallo) para haceros una idea del valor nutricional del asunto.
¡Feliz año nuevo por cierto! Que como todos sabemos, el año empezó el día 1 de este mes.
Y gocen, gocen, gocen,
Nach


P.D. ¡Dejad comentarios, por favor! Y no sólo felicitaciones atrasadas...
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lunes, 29 de agosto de 2011

Cómete el coco

No es ninguna revelación que tengo devoción al coco. Incluso me podéis ver comiéndolo aquí en casi todas sus formas.
El caso es que la medicina occidental, en general, y la Sabiduría Convencional, con especial saña, difaman injustamente a esta maravilla de alimento, ¿por qué? Bien sencillo, en valores aproximados, el 60% del coco es grasa, o sí grasa, horreur... Pero es que además de esa grasa, el 90% es grasa saturada..., ¡oh, no! ¡GRASA SATURADA! ¡Huyamos ahora que aún estamos a tiempo! ¡Sólo con leer la palabra notamos como nuestras arterias se taponan! ¡Nos sentimos ahogados en una piscina de colesterol malo! ¡Etcétera! (sí, "etc.", es que no tengo ganas de escribir más gilipolleces provenientes del extremo opuesto a la realidad).
Bien, ya he dicho aquí que la grasa saturada es una grasa estable (no se estropea al cocinarse, por ejemplo) y que por lo tanto es una grasa saludable (véase, Fundamentos Paleo, Fundamentos Espartanos o este artículo), pero hay un aspecto importante a tener en cuenta sobre la grasa saturada del coco en particular. Y es que aproximadamente el 66% de la grasa del coco se compone de triglicéridos de cadena media (MCTs en inglés, no hay página específica en Wikipedia sobre ellos en español, so sorry...), que se absorben directamente desde el intestino delgado sin necesidad de ser modificados, como los ácidos grasos de cadena larga, y además no requieren sales biliares para la digestión. Los pacientes que tienen desnutrición o síndromes de malabsorción son tratados con MCTs, ya que no requieren de energía para la absorción, utilización o almacenamiento. Los ácidos grasos que se encuentran en estos MCTs van directos al hígado como una maravillosa fuente de energía super-rápida.
Pero aún hay más... Aunque los ácidos grasos del coco se absorben tan rápido como el azúcar, este fruto maravillos apenas tiene carga glucémica, con lo que no provoca un pico significativo de glucosa en sangre con su consiguiente respuesta insulínica, que nos conducirá a la bajona y a la nueva necesidad de azúcar, como sí pasa consumiendo alimentos azucarados.
Y eso no es todo, señoras y señores... Junto con la leche materna y algunas semillas de palma, el coco es la mejor fuente natural de ácido láurico (un MCT, que en el coco supone el 47% de su grasa), que parece ser que tiene propiedades antimicrobianas y refuerza el sistema inmune.
Así pues, parece que con el coco son todo ventajas, pero, ¿qué hay de esa gran cantidad de grasas saturadas y lo supuestamente (asumidamente, debería decir) malas que éstas son para la salud? Pues según muestran los estudios, en los países tropicales, que es donde más coco se consume (sobre todo se cocina con su grasa) los índices de enfermedades cardiacas son bajísimos (Sri Lanka fue el país con más bajo índice de muerte por cardiopatía isquémica en 1978 y se hartaban/hartan de coco), mmm..., qué contradicción más sospechosa, pensaréis, pero es que además en esos países hay bajísimos índices de sobrepeso...
- ¿Quiere eso decir que aún hay más ventajas?
- Sí.
- ¡Oh, Jonhy, es increíble, me estás empezando a convencer! ¡Cuéntame más, por favor!
- Bien, parece ser que la grasa del coco ayuda a perder grasa corporal, ¿cómo te quedas, Mary?
- Me quedo muerta...
- Según este estudio, así sería. "El aumento de la oxidación de las grasas con el consumo de triglicéridos de cadena media, en relación con triglicéridos de cadena larga, se asocia con un menor peso corporal inicial y una mayor pérdida de tejido adiposo subcutáneo". Los datos en ese estudio sugieren que "la derivación de la grasa de la dieta hacia la oxidación resulta en una disminución del almacenamiento de grasa, que se refleja en la pérdida de peso corporal y tejido adiposo subcutáneo". Vamos, que esta grasa es un quemagrasas. Este otro estudio también sugiere que los MCTs ayudan a perder grasa corporal, además de mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir el daño intestinal y proteger contra la hepatotoxicidad (¡Bien por los que le damos al vino!). ¡Definitivamente, Mary, el coco es el producto que necesitas!
- Oh... Gracias, Jonhy, gracias...

Isla desierta, coco, pez crudo, como que gordo no te pones, ¿eh, Tom Hanks?
¿Cómo lo como?
Esta claro que comprándolo en la frutería y armándonos de un martillo, una puntilla y paciencia nos podemos poner bien de coco. Damos golpes alrededor con el martillo hasta que se abra, derramamos su maravillosa y dulce agua en un vaso que beberemos con placer y después, con el cuchillo hacemos palanca para sacar trozos de carne, procurando no rebanarnos un dedo. Recomiendo hacer esto al comprarlo y sacar toda la carne en trocitos y meterla en un tupper en la nevera para ir picando, mejor currar un poco de una vez y dejarlo hecho que ponernos a entresacar cada vez que queramos un trozo...
Luego estaría el coco rallado que yo personalmente no uso. Si os va, simplemente aseguraos que lo que hay en la bolsa es coco y nada más. Precisamente por componerse de gran cantidad de grasa saturada, muy estable, insisto, no creo que el proceso de elaboración estropee el alimento.
Pero desde hace poco, he descubierto una nueva, cómoda y barata (poco más de un Euro la unidad) forma de comer coco que recomiendo. La leche (o jugo) de coco enlatada. Funciona como si fuera nata y es perfecta, aparte de como fondo de salsa para hacer deliciosos curris orientales (estoy experimentando con el tema y prometo una receta pronto), para batidos de frutas. Para dos personas es perfecta media lata, un buen puñado de frutas que nos apetezcan y quizá un poco de hielo. A la batidora y a gozar de una auténtica, requetesaludable y de-li-cio-sa bebida energética, ideal para cargar las pilas antes de entrenar, desayunos, meriendas, tentenpieses, semiayunos, fiestas de guardar...
En Elcortinglés y Carreful podéis encontrar de la marca Blue Dragon, en la sección de comida oriental. Este lleva algunos "Es", como estabilizador: E466 (carboximetilcelulosa), como emulgente: E471 (mono- y diglicéridos) y como antioxidante: E330 (ácido cítrico). Doy por hecho que las cantidades son mínimas y los productos en sí (mirad enlaces) no parecen tampoco muy preocupantes, en realidad los Es son para dar un aspecto más homogéneo al asunto, ya ves tú... Pero os recomiendo que si tenéis localizado algún supermercado o colmado de productos orientales, os acerquéis, porque allí encontraréis más variedad y seguramente marcas que sólo lleven coco y agua (no confundir con Cocoguagua). Yo compré en una de estas tiedas dos botes riquísmos pero ahora mismo no tengo, así que no puedo recomendar marcas, lo haré en cuanto vuelva.
Y dicho todo lo dicho, sólo me queda añadir, como diría un maño de la ribera del Ebro: ¡Co, co, cómete el coco, co!
Gocen,
Nach


P.D. ¿Consejos de cómo comerse el coco? ¿Experiencias? ¿Buenas? ¿Malas? Dejad comentarios, por favor.
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